Historia

Industria Molitoria Perteghella: pasión, tradición e innovación

En 2014 Industria Molitoria Perteghella alcanzó la prestigiosa meta de 75 años de actividad. Un largo recorrido empresarial durante el cual la empresa siempre demostró ser capaz de evolucionar desde el punto de vista tecnológico, posicionándose entre los líderes del sector.

Un éxito tal no habría sido posible sin la tradición y la experiencia que la familia Perteghella se transmite desde hace varias décadas en la gestión de su empresa.

La historia de Industria Molitoria Perteghella es, ante todo, una historia de familia.

Los primeros en apasionarse por el arte blanco fueron Attilio Perteghella y su esposa Maria Ines a comienzos de los años treinta del siglo pasado. Él era carpintero y ella zapatera. En 1932 compraron una carpintería con molino en Sarginesco, provincia de Mantua. El arte de la molienda, experimentado al trabajar en el molino de la carpintería, los apasionó hasta tal punto que decidieron dedicarle la vida.

Attilio y Maria Ines emprendieron su nueva actividad de molenderos el 25 de noviembre de 1939 en Solarolo di Goito, donde recuperaron el Molino Nuevo con su rueda de agua. Pronto comenzaron a trabajar en el molino también sus dos hijos, Bruno y Ezio, y la molienda acabó por convertirse en la actividad de la familia.

La empresa empezó a cosechar éxitos al finalizar la guerra. El Molino Nuevo, ampliado y dotado de las primeras máquinas alimentadas por corriente eléctrica, aumentó considerablemente la producción, y en 1948 un nuevo molino, el de Santa Caterina en Reggio Emilia, se añadió a la propiedad de la familia, que ya contaba con la ayuda de los nietos Romolo y Carlo.

Precisamente gracias a esta ayuda, a finales de los años sesenta, la actividad dio un salto de calidad: dejó de ser artesanal para convertirse en una verdadera planta de molienda industrial. En el proceso productivo se introdujeron importantes innovaciones, como la distribución directa y el empaquetado automatizado, y en 1972 se concluyó la ampliación y modernización de la fábrica de Solarolo.

En los años ochenta entró en la empresa Attilio, bisnieto del fundador, y la planta de producción se potenció aún más, hasta alcanzar en 1988 una producción diaria de 160 toneladas.

Hoy Industria Molitoria Perteghella, con una capacidad de molienda diaria de 270-300 toneladas de trigo blando y 80-100 de maíz, sigue siendo una empresa en la vanguardia: las certificaciones de calidad obtenidas demuestran la conformidad a estándares de excelencia reconocidos a nivel internacional.

Si bien el antiguo molino conserva muy poco de su aspecto original, se han mantenido intactos el empeño, la pasión y la dedicación con que la familia Perteghella, presente ya con la quinta generación en la conducción de la empresa, continúa dedicándose al arte de la molienda. Para comprobarlo, es suficiente observar sus rostros, oírlos hablar, verlos trabajar.

 

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